Uruguay y la marihuana

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Viernes 04 de octubre de 2013 | 12:56

Desde hace tiempo oímos hablar sobre polémicas legalizaciones, en diferentes estados de EEUU o países europeos o latinoamericanos, de sustancias como la marihuana. Pero el caso de Uruguay es paradigmático.

Desde el año 2010, algunos diputados empezaron a mover un proyecto que incluía una iniciativa para el autocultivo. Y por fin este pasado mes de agosto, se ha aprobado un proyecto de ley en el Congreso de los Diputados, que pretende debilitar el narcotráfico a través de la   regulación de la producción, consumo y venta de la marihuana. De alguna manera, dividiendo el mercado, se lograría debilitar la incidencia del tráfico ilegal.

Como declaraba la madre de un consumidor de marihuana en un artículo de El País: “Primero le permití a Daniel fumar en casa para protegerlo de la calle. Me daba miedo lo que le podía pasar. Quería alejarlo de las bocas de humo (puntos de venta de droga), así que empezamos a plantar”. De hecho, en muchos casos se llega a la necesidad de cambiar la ley a través de la marihuana medicinal. Parece que todos los gobiernos más permisivos están de acuerdo en ser menos beligerantes con el cannabis medicinal, lo que se traduce en dar una mayor seguridad, atención y protección al consumidor que se encuentra en un momento de especial vulnerabilidad (enfermos de cáncer, glaucoma o sida).

Digamos que Uruguay pretende ampliar esa consideración a todos los consumidores, criminalizando al traficante y no al consumidor. En ese país está permitido el consumo (no así su producción y venta), y se calcula que el negocio mueve unos treinta millones de dólares.

Pese a que todo ese dinero podría pasar a ser gestionado por el Estado, no todos los uruguayos están de acuerdo con la legalización. Un 63% dice estar en contra, a los que se suman las Naciones Unidas… Veremos en qué queda esta propuesta de ley, que sugiere un camino que otros países podrían querer emprender.